Nos siguen tomando el pelo sobre lo que pasa en Afganistán. El ministro de Defensa, José Antonio Alonso, ha declarado que la misión de las tropas españolas en aquel país no es de guerra. Sin embargo, a renglón seguido, y para sorpresa de propios y extraños, el ministro reconoce que nuestros soldados están protegiendo la retaguardia de las tropas aliadas que combaten, digo bien combaten, en la Operación Aquiles de la OTAN. En este sentido, el ministro Alonso afirmó lo siguiente:
Mal negocio haríamos si se nos colaran los talibanes que huyen de los combates
Vamos a ver, señor ministro. Usted no es precisamente una de las personas del Gobierno que peor me caen. Es más, creo que es usted, independientemente de sus ideas, una persona discreta y trabajadora. Pero reconocerle sus virtudes no implica que le diga que usted no desea contarnos la realidad de lo que pasa en Afganistán. No pasa nada por reconocer que dicho país se halla, en estos momentos, sumergido en un conflicto muy similar, dicho sea de paso, al que se vive en Irak o antaño en Argelia. El problema, como he sostenido varias veces, es que debe ser muy difícil pregonar la paz mundial y, al mismo tiempo, decir que nuestros hombres se baten en la guerra en un país asiático. Da la sensación, a tenor de estas declaraciones, de que España es el único país que aún no se ha enterado de que Afganistán está en guerra.
jueves 29 de marzo de 2007
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