Hoy hemos tenido una orgía nacionalista como hacía tiempo que no veía. En las calles de Bilbao, ha tenido lugar una manifestación, organizada con motivo del partido de fútbol entre dos selecciones autonómicas ( Cataluña y el País Vasco ), en la que han participado miembros de algunos pueblos oprimidos que existen en la Península Ibérica. Casualmente, algunos de esos territorios, como los antes citados, gozan de un bienestar económico que ya quisieran para sí otros pueblos menos oprimidos y desarrollados. El motivo de la manifestación era para exigir, como no podía ser de otro modo, la creación de selecciones nacionales para Cataluña, País Vasco, Galicia, Lebrija, Tarancón y todo aquel pueblo que así lo considere oportuno. Además, la manifestación se vio precedida por la firma de una declaración, llamada de San Mamés y que recuerda bastante la Declaración de Barcelona de 1998, en la que los gobiernos catalán, gallego y vasco van a fomentar la creación de selecciones nacionales para sus respectivos pueblos oprimidos.
En esta orgía nacionalista también ha habido tiempo para la burla y el escarnio al por mayor. José Luís Carod Rovira, que tanto fue defendido por algunos gaditanos en 2004 ( entre ellos mi vecino de toda la vida ), ha declarado que la firma de la declaración de San Mamés no va contra nadie. Es decir, nos toma por idiotas. Tampoco me sorprende porque ya se sabe que los nacionalistas son así de cachondos. Él sabe perfectamente que la creaciónd de esas selecciones van directamente contra España, ya que si esas selecciones se convierten en oficiales, ¿qué sentido tiene la española?
En marzo de 2004, antes y después de las elecciones, era bastante habitual escuchar a gente que decía que los nacionalistas estaban exacerbados por la intransigencia aznariana. Decían que la crispación de Aznar era la culpable de que los Ibarretxe, Carod y demás amigos de la causa hispana despotricaran contra la Patria. Pues bien, ahora estamos en la era del buenismo de Rodríguez pero, por desgracia, los nacionalistas siguen igual que siempre. ¿Cómo se puede cometer el error, estúpido o pueril elijan ustedes, de pensar que estos señores que tanto "aman" a España van a aplacarse con un mero cambio de Gobierno? Quién haya estudiado mínimamente la evolución histórica del nacionalismo verá que, a pesar de las apariencias de moderación y demás milongas mañaneras, siempre aspira a lo mismo: la secesión. Hasta que no consigan ese objetivo no pararán. Lo demás es engañarse y mirar para otra parte.
Los nacionalistas están crecidos. Negar esta evidencia es, sencillamente, desplegar un velo y tapar la realidad. Tienen argumentos para estarlo. Cuando se escucha, por parte de un alto representante del Gobierno, que el concepto de nación es "discutido y discutible" nos podemos esperar cualquier cosa. Las cosas en política no salen gratis, y las palabras y gestos tienen, sin duda alguna, un valor incalculable. Se abrió la Caja de Pandora. Que Dios nos coja confesados.
¡Ah! Se me olvidaba una cosa. También debe tomar nota de todo esto el único partido de la Oposición, no vaya a ser que luego se deje seducir por los cantos de sirena del nacionalismo.
sábado 29 de diciembre de 2007
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2 comentarios:
El Athletic ha puesto su campo al servicio del nacionalismo. Se ha ganado muchos enemigos con ese gesto.Yo el primero. Le declaro la guerra; sin cuartel.
Bueno, solo quería decirte que el nacionalismo no sigue igual que cuando Aznar. Está muchísimo peor, alcanzando un punto cansino y hasta asqueroso en determinados momentos. Es ya pegajoso y asfixiante. Y lo dice un votante del PSOE...
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