jueves 3 de enero de 2008
Menos mal que la Iglesia se está autodestruyendo
Tengo que confesaros, amigos y lectores de Etimologías, que me sorprendió sobremanera el éxito de convocatoria de los obispos el pasado domingo en la Plaza de Colón de Madrid. La sorpresa surge cuando uno hace caso de ciertos análisis, hechos ya hace tiempo y que se viertieron en algunas bitácoras, donde, por ejemplo, se vaticinaba, cual Apocalipsis, la destrucción de la Iglesia. Menos mal que el fin de la Iglesia estaba cerca, no quiero imaginarme si estuviera fuerte como un roble.
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