Almuerzo con compañeros de trabajo, algo habitual pero que hoy cobraba especial relevancia por el debate de anoche. De seis comensales en la mesa, tres daban a entender que el Partido Popular es la extrema derecha porque mantiene en sus filas a gente como Acebes, Aguirre o, agárrense, Pizarro. ¿Cuál es la alternativa? Piensen un poco. Lógicamente, Alberto Ruiz Gallardón, un personaje que, como saben, tantas jornadas de gloria ha dado al partido donde sigue militando. Los otros tres comensales, entre los que me encuentro, no dijeron practicamente nada. Escuchar y comer. Puedo hablar por mí mismo y explicar por qué pasé de comentar nada. No merece la pena discutir sobre estos temas cuando uno tiene que escuchar estas cosas porque la comida, uno de los grandes placeres de la vida, me podía caer mal. ¿Qué voy a ganar? Más bien poco, aunque el berrinche, claro, estaba más que asegurado.
martes 26 de febrero de 2008
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8 comentarios:
Cuando uno empieza a tomarse las descalificaciones a sus «políticos de cabecera» como insultos personales dirigidos a uno mismo, vamos mal, ¿no cree, Cromwell?
Yo pienso otra cosa. Verá, me sentí mal porque, en ningún caso, apoyaré a partidos de extrema derecha. He sido votante del Partido Popular y, posiblemente, lo vuleva a votar. Si Gallardón es el modelo para evitar que te tachen de "extrema derecha", prefiero votar en blanco. Es por ello por lo que me parece increíble asistir a conversaciones como las que he descrito en el presente mensaje.
No seré yo quien consuele sus lágrimas, pero sí le señalaré ajenas. e estos años los socialistas (yo no lo soy) han sido calificados, en genérrico, de extrema izquierda y guerracivilistas. A los de IU, de comunistas cuando en puridad no lo son. Y nadie en su lado se ha rasgado las vestiduras. Comprenda usted ahora que el otro lado tampoco se las rasgue por esto que les pasa ahora a ustedes. Hemos estado aguantando conversaciones de ese tipo incluso echándonos sangre encima no ya a los políticos psocialistas, sino a todo lo que oliera a izquierdismo. Yo ya lo había aceptado como la capa extraña inevitable que debíamos ignorar mientras despreciábamos a los insultantes, veo que han descubierto el victimismo.
No entiendo que ligue su voto a cómo lo califiquen los demás, pero eso es cosa suya.
Yo me cuido mucho de catalogar políticos, así que no diré que Acebes o Aguirre sean de extrema derecha. Lo que son es profundamente antiliberales, y de derechas. Si usted cree que eso está más cerca de su posición que el socialismo, de nuevo es su opinión.
Pero vamos a ver, ¿no habíamos quedado en que eran ustedes los tolerantes y los demás éramos los intransigentes? Por otra parte, le recomiendo que se entere de lo que es el liberalismo.
«¿no habíamos quedado en que eran ustedes los tolerantes y los demás éramos los intransigentes?»
No, esa es la falacia del hombre de paja que llevan años usando para poder, paradójicamente, usar esas malas formas que, a la vez, nos endosan.
«Por otra parte, le recomiendo que se entere de lo que es el liberalismo.»
¿Por dónde empiezo? ¿Minarquismo, anarcocapitalismo, losantismo, agorismo, conservadurismo liberal, patriotismo liberal, monarquía liberal? ¿Ley natural? Pues me da que los que os llamáis «liberales» muchas cosas de esas no las tenéis muy claras...
Ahora, que si lo que me quiere decir entre lineas es que no le gusta que le lleven la contaria, me ahorraría tiempo si lo dijera de frente.
Me lo temía judas. Al final, usted desbarra. Estaba callado pero le he dejado un margen. Usted no decepciona.
«Usted no decepciona.»
Aceptaré que eso equivale a decirlo de frente, me temo que no obtendré nada más claro.
Pues hizo usted muy mal, porque la próxima vez que almuercen juntos harán lo mismo, y acabará crispado odiando esos almuerzos, así acabamos muchos la pasada legislatura. En estos casos lo mejor es meter una cuña que en principio sea inofensiva, por ejemplo comentando alguna burrada de Pepiño, probablemente los otros dos que callaban soltarán una carcajada y los tres parlanchines tras una sonrisa de compromiso se darán cuenta que usted es un crispador y que lo mejor es hablar de futbol si se desea un almuerzo tranquilo, que en estos encuentros casuales es al fin y al cabo de lo que se trata, de comer un poco en el mejor ambiente posible.
He de advertirle que puede tener un par de discursiones con sus comensales, pero cuando comprueben que no le pueden convencer lo normal es que no vuelva a tocar el tema, o que le dejen de hablar que de todo hay en la viña del señor.
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