La flagelación es uno de los episodios más impresionantes de la Pasión de Cristo por su crueldad y dramatismo. El procurador Poncio Pilato mandó flagelar a Jesús para intentar, en vano, suavizar las conciencias de quienes querían ejecutarlo. Lean, al respecto, unas notas sobre este suplicio:
Los soldados encargados de las ejecuciones - explica el especialista en historia y arqueología González Echegaray - solían propinar una paliza previa al reo condenado a muerte, con lo cual éste iba ya desangrado a la de la cruz, y así se aceleraba su muerte, librándole de la terrible espera de horas e incluso días colgado del patíbulo. Parece que estos azotes se daban con látigos de correas finas, y que el número de golpes no sería excesivo, sino el preciso para que el reo, desangrándose, pudiera resistir la marcha cargado hacia el lugar de la ejecución y morir después allí al cabo de un tiempo discreto.
Pero había otro castigo independiente, que en ocasiones podía sustituir a la pena de muerte, y era el suplicio de la flagelación. Éste se hacía, además, de con el flagellum ya indicado, con el flagrum, donde las tiras de cuero terminaban en huesillos y bolitas de plomo, que materialmente araban la espalda del reo, el cual en ciertos casos podía incluso morir durante el suplicio.
Para recibir la flagelación, el condenado era atado a un poste alto, o bien a una columna baja que le hacía arquear la espalda; pero los azotes no sólo se daban en esta última, sino en todas las partes del cuerpo. Era probablemente un suplicio tan cruel como la propia cruz, o quizá peor. El historiador romano Flavio Josefo dice de un reo que fue azotado por orden del procurador Albino, acabó todo desollado y que se veían hasta los huesos.
Aunque por la sola relación de Mateo y Marcos habría que pensar en el primer tipo de flagelación, parece más de acuerdo con el evangelio de Juan que Jesús sufriera el segundo suplicio, pues en la intención del prefecto estaba el mostrarle así al pueblo para excitar así su compasión, y después soltarle.
Bibliografía:
Manglano Castellary, José Pedro. Hablar con Jesús. Editorial Desclée de Brouwer. Páginas 31 y 32.
Nota: La fotografía que acompaña el presente texto muestra a Jesús Atado y Flagelado a la Columna, el cual se venera en la Iglesia Mayor de San Fernando ( Cádiz ). La foto fue tomada en el triduo cuaresmal de 2003. ( Archivo fotográfico de Cromwell )





6 comentarios:
Joder, Capillitas, ya sospechaba yo que te iba la marcha sado-maso.
Eres de lo más completito, tío...
¿Capillitas dice usted? Creo que no tiene ni idea de lo que dice. ¿Desde cuándo la Historia y la Arqeuología es patrimonio exclusivo de los supuestos "capillitas"? Dentro de poco le veré diciendo que escribir de la línea de Alta Velocidad, del constitucionalismo en Cádiz o de política exterior son temas propios de capillitas.
...pero los judios que eran muy malos , no tuvieron compasion y prefirieron soltar a Barrabas y ...ups leches que hay que disimular un poco lo liberal que soy...no he dicho nada de los judios.
¿Y esto que tiene que ver con el liberalismo? En fin...
Me dan ganas de flagelar a todos los bloggers de Red Liberal por las dos últimas semanas que llevan descalificandose los unos a los otros.
Yo estaba tan tranquilo, hablando de cosas como Cádiz o Tarifa, cuando el señor Isidoro Lamas sugirió la idea de purgas y empezó a insultar a los que, según él, no cumplen los cánones del liberalismo fetén. Como usted puede entender, no me voy a quedar de brazos cruzados como si tal cosa.
Publicar un comentario en la entrada