Volvemos a la cruda realidad. Eso es lo malo del fin de la Semana Santa. Bien es verdad que sólo dura una semana, es algo de perogrullo, pero es un periodo en el que uno se abstrae de las miserias cotidianas. En fin, vamos allá. Durante la pasada campaña electoral, el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, afirmó que la "gente decente" no debe votar a quienes, según él, apoyan la guerra de Irak y el trasvase del Ebro. Sobre la guerra de Irak ya he hablado bastante y, en sucesivas entregas, he mostrado las produndas incoherencias, por no hablar de hipocresía, que exhiben algunos pacifistas de salón que, con tanto entusiasmo, se pusieron pegatinas del No a la Guerra en 2003.
¿Y qué pasa con el trasvase? Recordarán a Marcelino Iglesias oponiéndose, como gato panza arriba, a que las aguas de dicho río rieguen las tierras del Levante español. ¿Qué argumentos se escuchaban en las manifestaciones de 2000 o 2001 contra el trasvase? Pues que el río es nuestro, que el agua sirve para los campos de golf, etc... En fin, demagogia al por mayor. Al igual que sucede con la Guerra de Irak, la peor contienda habida en el mundo desde la toma de Constantinopla, espero que la Plaza del Pilar se llene de gente protestando por los trasvases que pretende ejecutar su vecina Cataluña en el Segre. Así están las cosas. Toda la vida protestando por los trasvases y ahora callados como tumbas egipcias.
martes 25 de marzo de 2008
Sobre los hipotéticos trasvases del Segre
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada