domingo 7 de septiembre de 2008

Guzmán el Bueno y el cerco de Tarifa

Tras el tratado de Monteagudo, firmado en 1291, las coronas aragonesa y castellana, con la ayuda inestimable de Muhamad II de Granada el cual veía con malos ojos la presencia de los benimerines en Al Andalus, se unieron con el objetivo común de reconquistar los territorios sometidos por el Islam en España. El año siguiente, 1292, vio ya los frutos de este pacto con la toma de Tarifa por el rey Sancho IV El Bravo. En el pacto, por lo visto, se estipulaba que Tarifa sería una plaza para el reino granadino pero, al final, los castellanos se apoderaron de ella lo que provocó que el Reino de Granada cambiara de aliados. Ahora tocaba el turno sellar una alianza con los benimerines, sus antiguos enemigos. La toma de Tarifa en 1292, lógicamente, provocó la alarma de los benimerines y se dispusieron a tomar la plaza como así sucedió dos años más tarde.

El emir de Marruecos, Jacub, deseaba fervientemente retomar la plaza de Tarifa. Así, Jacub, con la ayuda de Juan, hermano de Sancho IV, organizó una expedición que tenía como objetivo recobrar tan preciada ciudad. El sitio comenzó en la primavera de 1294 y duró hasta el mes de agosto de ese mismo año, cuando las tropas cristianas acudieron en auxilio de Alonso Pérez de Guzmán. Los benimerines usaron todo tipo de tácticas para recuperar Tarifa, incluyendo la oferta de suculentos tesoros o la amenaza de dejar sin agua a la población. Al ser rechazada la oferta, la plaza fue violentamente atacada, usando para ello todo tipo de ingenios militares.

El infante don Juan, al ver que el asedio proseguía, pensó en el chantaje emocional. Trajo al hijo de Alonso Pérez de Guzmán y lo presentó delante de la fortaleza. Don Juan amenazó a Pérez de Guzmán con degollar a su hijo si no rendía la ciudad de Tarifa, a lo que Pérez de Guzmán rsepondió tirando el cuchillo que mataría a su propio hijo. Este episodio, épico donde los haya, es quizá el más relevante de la historia tarifeña. Buena prueba de ello es el monumento, cerca del castillo, que se erigió para recordar a Guzmán el Bueno en 1960.

La heroica gesta del alcaide, que tuvo una extraordinario eco en toda España, se vio recompensada con la concesión de diversos señoríos, situados entre la desembocadura del Guadalete y del Guadalquivir, y el monopolio de la pesca de la almadraba, una técnica pesquera antiquísima y que, a día de hoy, sigue existiendo en muchos puntos del litoral gaditano.

Bibliografía:

Armengol Triviño, José. Tarifa en la Historia. Servicio de publicaciones del Ayuntamiento de Tarifa. Colección Aljaranda. 1998. Páginas 99 y 107.

Criado Atalaya, Francisco Javier ( cronista oficial de Tarifa ). Breve historia de Tarifa. Páginas 36 y 37.

Vidal Manzanares, César. España frente al Islam. De Mahoma a Ben Laden. Página 199. La Esfera de los Libros. 2004.

1 comentarios:

filomeno2006 dijo...

Caso parecido: el de Samuel Ben Adía, en el cerco al Castillo de Alablak, en Arabia