lunes 15 de septiembre de 2008

Rodríguez y su política hacia Turquía

El presidente del Gobierno se va a Turquía, a cenar con Erdogan y de paso celebrar el fin del Ramadán. De entrada, resulta sorprendente que Rodríguez, que se caracteriza por su laicismo militante, comparta la cena que pone punto y final al mes sagrado del Islam. Pero, dejando eso a un lado, lo más importante es que no dice ni media palabra de los asuntos espinosos. Por ejemplo, Rodríguez, que en 2003 se caracterizó por su activa oposición a la Guerra de Irak, no tiene nada que decir sobre las incursiones turcas en el norte de dicho país. Me resulta pasmoso que Rodríguez, que nos habló de las guerras ilegales hasta en la sopa, no diga absolutamente nada de las correrías que el Ejército turco ha desarrollado en el norte de Irak. ¿Sabe Rodríguez que Turquía no pidió permiso a la ONU o eso no le importa en absoluto? ¿O es que de lo que se trataba era, como me temo, demonizar al trío de las Azores porque lo que interesaba era echar a Aznar de la Moncloa aunque luego, como se está viendo en el caso turco, se caiga en contradicciones flagrantes?

Luego, Rodríguez afirma que se siente orgulloso de la influencia del Islam en España. Hoy no toca hablar del Islam, ya que prefiero hacerlo del Imperio Turco, enemigo, no ya de España, sino de muchas naciones que hoy configuran Europa Occidental. ¿Se siente orgulloso Rodríguez de lo que hizo el Imperio Turco desde el siglo XV hasta inicios del XX? ¿Piensa Rodríguez, aunque sea de refilón, comentar el genocidio armenio de inicios del siglo XX? ¿Considera que Turquía necesita condenar el genocidio armenio antes de ser miembro de la Unión Europea o es que la Memoria Histórica es asimétrica? ¿Qué piensa Rodríguez, por citar sólo un ejemplo aislado, de las aventuras de Alí Bajá y de cómo tenía el Mediterráneo en el siglo XVI?

Me conmueve la política de Rodríguez hacia Turquía. Me conmueve, entre otras razones, porque Rodríguez intenta pintar al realidad de rosa. Es un típico ejemplo de lo que algunos llaman como "wishful thinking". La política de Rodríguez con Erdogan es, en resumidas cuentas, demasiado bonita como para ser realidad.

1 comentarios:

Sr. Sandía dijo...

Me parece una actitud absurda la de tener que sentirse culpable de unos crímenes que cometieron los antepasados.

Del genocidio de armenios no queda nadie vivo que fuera responsable ni víctima, luego para mí, quedó en la Historia. No hay que olvidarlo, pero no se puede recriminar.

Al igual que no hay que olvidar, pero tampoco recriminar que los españoles de antaño hicieron genocidios y esclavismo con toda América y parte de África. Sería absurdo ver a Zapatero pidiendo perdón por eso. Igual que sería absurdo que Erdogan se arrepintiera de la existencia del Imperio Otomano, o los franceses del Imperio Napoleónico, o los árabes del Califato,...

Por cierto, recomendaría a los turcos que no se metieran en la UE hasta que ésta no diera un giro hacia la democracia.