domingo 2 de noviembre de 2008

La Buena Muerte de San Roque


Hoy, 2 de noviembre, celebramos la fiesta de los fieles difuntos. Por tal motivo, traigo hoy a Etimologías esta fotografía en la que podéis ver al Santísimo Cristo de la Buena Muerte, junto a la de Nuestra Señora de la Amargura, en su capilla de la Iglesia de Santa María la Coronada de San Roque. Este crucificado fue tallado por Luis Ortega Brú, un sanroqueño que, sin duda alguna, ha pasado a la posteridad como uno de los grandes imagineros del siglo XX. Ortega Brú es conocido, entre otras cosas, por ser autor de los misterios de las hermandades sevillanas de Santa Marta o San Gonzalo. El Cristo de la Buena Muerte, que fue tallado a inicios de la década de los cincuenta y que procesionó por primera vez en 1956, tiene la particularidad de que está realizado en la madera de un ciprés procedente del cementerio de San Miguel de San Roque. En este sentido, fue el propio Ortega Bru el que se encargó de elegir el ciprés adecuado para realizar esta majestuosa imagen cristífera. Todo aquel que visite el camposanto sanroqueño podrá ver, a la derecha de la entrada principal, un espléndido mosaico que recuerda que el Cristo de la Buena Muerte tuvo como origen dicho cementerio, que es el lugar donde tienen su última morada todos aquellos que dejaron este mundo para pasar a la Casa del Padre.