
El Palacio Real de Madrid fue el lugar donde se incubó la que, más tarde, sería la insurrección popular del 2 de mayo contra las tropas de Murat. En la mañana del 2 de mayo de 1808, sobre las siete, un grupo de madrileños observa los movimientos que se registran en Palacio. Dos coches salen del Palacio Real: uno transportando a María Luisa de Parma, reina de Etruria, y en el otro el resto de la Familia Real. En ese momento, un cerrajero llamado José Blas Molina, confeso defensor de Fernando VII, enardece a los allí congregados con proclamas en donde se denuncia la traición de las tropas francesas. Su proclama surte efecto y se prende la llama del 2 de mayo, el inicio de la Guerra de la Independencia.
Fuente: Juan Ignacio Cuesta.
Madrid, 2 de mayo. Editorial Nowtilus. Páginas 28 y 29.
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